Introducción
El análisis del origen de nuestra especie ha ocupado a lo
largo de siglos nuestro interés. Se han desarrollado teorías creacionistas
herederas de nuestro pasado religioso, sin embargo, además formulaciones que
fueron comprobadas científicamente.
Para comprobar las teorías científicas, se han realizado
revisiones biológicas, arqueológicas, antropológicas y genéticas, entre otras
ciencias que se han dedicado al análisis de la evolución del hombre. De dichos
estudios se han desprendido varias pruebas científicas que aseguran nuestro
vínculo con otros primates.
Ejemplificando,
compartimos un altísimo porcentaje de nuestro genoma con el chimpancé (Pan
troglodytes). O sea que las evidentes similitudes físicas y biológicas, e
inclusive de comportamiento instintivo, reflejan una cercanía genética.
Los primeros seres
vivos, por lo menos tal y como los comprendemos hoy, originarios de la especie
Homo sapiens, surgieron en África hace unos 200.000 años.
Los restos
arqueológicos más viejos que hemos descubierto de nuestra especie se hallan en
Kibish, Etiopía, cuna de la raza humana.
Hay muchas teorías e
intentos de datación que ubican al primer integrante de la especie, el Adán
cromosómico, hace cerca de 90.000 años en el África subsahariana.
De ahí el Homo
sapiens habría migrado al resto de los continentes, rivalizando con otras
especies humanas prehistóricas y al final imponiéndose como la dominante en el
mundo completo.
Ciertamente el origen de la humanidad se ha visto impregnado por múltiples deducciones, están los que apoyan el creacionismo, que se sustenta en la religión, los que apoyan la evolución y unos otros que creen en el big bang. Yo personalmente me inclino hacia el creacionismo, pero respeto que tengas un blog en el que pueda informarme sobre esta otra teoría con argumentos sólidos.
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